Yoga Suave

Postura de la Montaña

Colócate de pie con los pies juntos o ligeramente separados, mantén la espalda recta, los hombros relajados y los brazos a los lados del cuerpo mientras respiras de forma lenta y profunda; se recomienda mantenerla entre 30 segundos y 1 minuto. Esta postura ayuda a mejorar la postura corporal, el equilibrio, la concentración y la respiración consciente, además de preparar el cuerpo para los siguientes movimientos de la rutina.

Postura del niño

Arrodíllate en el suelo, siéntate sobre los talones y estira los brazos hacia adelante mientras bajas el torso y apoyas la frente suavemente; se recomienda mantenerla entre 30 segundos y 2 minutos respirando de forma lenta y tranquila. Esta postura ayuda a relajar el cuerpo, liberar tensión en la espalda, hombros y cuello, además de generar una sensación de calma y descanso.

Postura gato–vaca

Colócate apoyando manos y rodillas en el suelo, luego alterna lentamente entre arquear la espalda hacia arriba llevando la cabeza hacia abajo y hundir suavemente la espalda levantando la cabeza y el pecho; se recomienda realizarla entre 30 segundos y 1 minuto siguiendo una respiración tranquila. Esta postura ayuda a mejorar la movilidad de la columna, aliviar la tensión en la espalda y aumentar la flexibilidad y coordinación del cuerpo.

Perro boca abajo suave

Coloca las manos y los pies apoyados en el suelo, eleva lentamente las caderas formando una posición similar a una “V” invertida y mantén las rodillas ligeramente flexionadas para reducir la tensión; se recomienda mantenerla entre 20 y 45 segundos con una respiración lenta y constante. Esta postura ayuda a estirar la espalda, piernas y hombros, mejorar la circulación y aumentar la flexibilidad y el equilibrio corporal.

Postura de la mariposa

Siéntate en el suelo con la espalda recta, junta las plantas de los pies frente al cuerpo y sostén los pies con las manos mientras dejas que las rodillas bajen suavemente hacia los lados; se recomienda mantenerla entre 30 segundos y 1 minuto respirando de forma tranquila. Esta postura ayuda a mejorar la flexibilidad de las caderas y piernas, aliviar tensión muscular y favorecer la relajación del cuerpo.

Flexión hacia adelante sentado

Siéntate con las piernas extendidas hacia adelante, mantén la espalda recta y flexiona lentamente el torso intentando acercar las manos hacia los pies sin forzar el movimiento; se recomienda mantenerla entre 20 y 60 segundos con una respiración lenta y profunda. Esta postura ayuda a estirar la espalda y la parte posterior de las piernas, mejorar la flexibilidad y promover una sensación de calma y relajación.

Torsión suave sentado

Siéntate con la espalda recta y las piernas extendidas o cruzadas, gira lentamente el torso hacia un lado apoyando una mano detrás del cuerpo y la otra sobre la pierna contraria, luego repite hacia el otro lado; se recomienda mantenerla entre 20 y 30 segundos por cada lado respirando de forma lenta y controlada. Esta postura ayuda a mejorar la movilidad de la columna, aliviar la tensión en la espalda y favorecer la flexibilidad y la relajación corporal.

Relajación final

Acuéstate boca arriba con los brazos relajados a los lados del cuerpo y las piernas ligeramente separadas, cierra los ojos y concéntrate en una respiración lenta y profunda; se recomienda mantenerla entre 3 y 5 minutos. Esta postura ayuda a liberar la tensión acumulada, relajar músculos y mente, reducir el estrés y generar una sensación de descanso y bienestar general.