Colócate de pie con los pies juntos o ligeramente separados, mantén la espalda recta, los hombros relajados y los brazos a los lados del cuerpo mientras respiras de forma lenta y profunda; se recomienda mantenerla entre 30 segundos y 1 minuto. Esta postura ayuda a mejorar la postura corporal, el equilibrio, la concentración y la respiración consciente, además de preparar el cuerpo para los siguientes movimientos de la rutina.
Colócate en cuclillas con las manos apoyadas en el suelo, inclina lentamente el cuerpo hacia adelante y apoya las rodillas sobre los brazos mientras elevas los pies manteniendo el equilibrio; se recomienda mantenerla entre 10 y 30 segundos respirando de forma controlada. Esta postura ayuda a fortalecer brazos, muñecas y abdomen, mejorar el equilibrio y aumentar la concentración y el control corporal.
Mantente de pie sobre una pierna mientras inclinas el torso hacia adelante y extiendes la otra pierna hacia atrás formando una línea recta con el cuerpo y los brazos al frente; se recomienda mantenerla entre 20 y 40 segundos por lado respirando de manera lenta y estable. Esta postura ayuda a fortalecer piernas, abdomen y espalda, mejorar el equilibrio y aumentar la concentración y la estabilidad corporal.
Colócate de pie con los pies ligeramente separados, flexiona las rodillas como si fueras a sentarte y eleva los brazos sobre la cabeza manteniendo la espalda recta y el abdomen firme; se recomienda mantenerla entre 20 y 40 segundos con una respiración constante. Esta postura ayuda a fortalecer piernas, glúteos y abdomen, mejorar la resistencia y aumentar la estabilidad y el equilibrio corporal.
Apoya los antebrazos y los pies en el suelo, eleva lentamente las caderas formando una “V” invertida y mantén la cabeza relajada entre los brazos mientras respiras profundamente; se recomienda mantenerla entre 20 y 40 segundos de forma controlada. Esta postura ayuda a fortalecer hombros, brazos y abdomen, mejorar la estabilidad y aumentar la flexibilidad de la espalda y las piernas.
Apoya los antebrazos y las puntas de los pies en el suelo manteniendo el cuerpo recto desde la cabeza hasta los talones mientras contraes el abdomen y respiras de manera constante; se recomienda mantenerla entre 20 y 45 segundos. Esta postura ayuda a fortalecer abdomen, espalda, brazos y piernas, mejorar la resistencia física y aumentar la estabilidad y el control corporal.
Siéntate en el suelo, inclina ligeramente el torso hacia atrás y eleva las piernas manteniendo el equilibrio sobre los glúteos mientras extiendes los brazos hacia adelante; se recomienda mantenerla entre 15 y 30 segundos respirando de forma controlada. Esta postura ayuda a fortalecer abdomen, espalda y piernas, mejorar el equilibrio y aumentar la resistencia y estabilidad corporal.
Acuéstate boca arriba con los brazos y piernas relajados, cierra los ojos y realiza respiraciones profundas mientras permites que todo el cuerpo descanse después del esfuerzo físico; se recomienda mantenerla entre 2 y 5 minutos en un ambiente tranquilo. Esta postura ayuda a relajar los músculos, disminuir la tensión corporal, recuperar energía y generar una sensación de calma y bienestar general.