Ayuda a relajar el cuerpo, disminuir la tensión acumulada y reducir la sensación de inquietud antes de dormir.
Paso 1: Busca un lugar tranquilo
Acuéstate o siéntate cómodamente y relaja los hombros y la mandíbula.
Paso 2: Inhala lentamente por la nariz (4 segundos)
Respira de forma suave y natural, sin llenar demasiado los pulmones.
Paso 3: Exhala lentamente por la boca (8 a 10 segundos)
Suelta el aire muy despacio, dejando que cada exhalación dure más que la inhalación.
Paso 4: Concéntrate en liberar tensión
Imagina que con cada exhalación tu cuerpo se vuelve más ligero y relajado.
Paso 5: Repite el proceso
Mantén un ritmo lento y constante durante varios minutos.
- No fuerces la respiración
- Prioriza siempre una exhalación lenta y cómoda
- Mantén los ojos cerrados para favorecer la relajación
Practícalo de 3 a 7 minutos antes de dormir o en momentos de tensión nocturna.